domingo 25 de noviembre de 2007

Me calienta pensar en dos hombres besándose. Me excita hasta lo indecible.
Tengo largas masturbaciones con la obsesión de dos tipos tocándose, chupándose, cogiendo.
Solo miro. Me quedo en un costado, tocandome, disfrutando y los veo.
Veo como se desnudan, como se huelen, como se lamen.
Yo me quedo ahí, casi sin que noten mi presencia, al margen.
Los hombres, las pijas son mi terreno. Mi lugar.
Pero las mujeres están y sus cuerpos y sus tetas también.
Era chiquita, cuerpo chiquito, tetas grandes. Boca grande.
La encontré en la sala más oscura y nos acomodamos en el lugar que pudimos.
Las dos de pie, reconociendonos, calientes.
Ella me agarro la cara y comenzó a besarme. Besos pequeños, rodeando los labios, pasandome la lengua por la boca. Yo no podía hacer nada. El placer me mareaba.
Seguimos un rato así, besandonos casi sin tocarnos.
Con sus manos me desabrocho el pantalón y la metió por debajo de mi bombacha. Inmediatamente me moje. Me toco el clítoris y la electricidad me contrajo el cuerpo.
Me acerque a su oído y le pedí que me metiera un dedo. Lo hizo.
La besé más fuerte, mucho más mojado.
Le abrí la camisa y le toque las tetas sobre el corpiño. Otro golpe de electricidad me golpeo.
Eran realmente grandes, suaves.
-Chupame- Y lo hice.
Me llené la boca. Con la lengua rocé sus pezones y después la mordí lentamente.
No pude resistirme. No pude aguantarlo. No lo soporté. Y la deje parada ahí mismo.
Cuando llegue a mi cama, lo único que quería era pajearme pensando en su boca.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia, no?

Anónimo dijo...

Miro y envidio... Deseo que esas tetas mordidas y sobadas por tu boca sean las mías. Que en mi dedo quede el dulzón olor de tu jugo. Que en mi mente resuene la palabra "puta", aunque no la hayas pronunciado. Que me duela el cuerpo por el placer contenido.
Envidio porque no te tengo. Vuelo mentalmente hasta donde no estás, para intentar quedarme con un poquito de lo que no tengo.
Llena de frustración, sacudo la verga gruesa de mi chico, que me llena de leche los labios y me deja tranquila. Solo por un rato.

La india.

Lully dijo...

compartimos la misma fantasía.