El primer cachetazo me sorprendió.
Mucha claridad.
Baby me sostuvo la cara con la mano y me beso fuerte. La lengua húmeda dentro de mi boca. La saliva invadiendo todo.
Me acostó sobre la cama y él se acostó sobre mi.
Me escupió en la cara. -Queres esto ¿no, puta?- Y sí, yo quería eso.
Me cogía bestialmente. Me atravesaba con la pija. Mi cabeza volaba.
Podía confiar en que no iba a traspasar el límite, ¿pero él sabia cual era mí límite?
El cachetazo resonó en mi oído y la cara me pico levemente. Me resistí con una resistencia débil casi una aceptación.
La habitación estaba clara y la tele chillaba por ahí.
Al segundo cachetazo yo lloraba con dolor, angustia, placer.
Me sentó y me metió la pija en la boca. ¿Qué era? ¿Miedo? ¿Deseo? Las lágrimas también le mojaban la pija.
Baby me dio vuelta, la cara contra el colchón y me cogió por el culo. -Basta, por favor. No puedo más!- Siguió, no le importó. Él sabia cual era el tono que encendía la alarma. Me cogió sin parar de putearme, de tirarme del pelo, de humillarme.
El golpe entre el placer y el dolor estallaba y lanzaba por el aire mi rechazo.
Acabó con un grito oscuro, firme. Dos segundos después lo hice yo, sin dejar de llorar.

8 comentarios:
Este si me calentó. Como te la bancaste?
No, en serio, conseguite un laburo. Bloggear es gratis, pero tampoco puede ser tan gratis.
genial, soberbio, excitante.
Esa relacion entre el dolor y el placer, es sublime.
excelente relato, un tanto brutal para mi pero el arte del placer TODO SE VALE...
Joder, me gustan tus mierdas.
me gusta como escribes y describes todo.
me exitas...
exitante pero triste. no deja de parecerme un poco triste.
Este es el blog porno por excelencia. Creo que te amo.
Publicar un comentario en la entrada